Los Kleshas o aflicciones según el Rishi Patanjali

KLESHAS

La palabra sánscrita “klesha” significa pena, aflicción o miseria. La filosofía de las Kleshas es un análisis de las causas de esa aflición o miseria, y del modo como se puede salir de ella. Este análisis no se basa únicamente en la consideración de los hechos como los percibimos por medio de nuestros sentidos. Los Rishis (Sabios) que expusieron esta filosofía combinaron en sí mismos la sabiduría racional con la religión y el aspecto místico o devocional del amor. Con esta visión más amplia estudiaron el gran problema de la vida para encontrar una solución a los interrogantes del hombre atado a la realidad del plano físico.

Las Kleshas se generan por confusiones basadas en reemplazar un valor real por uno ilusorio. Tal confusión está en la mente interna o subconsciente, que es un lugar adonde nuestro razonamiento y observación no suelen llegar. Eso hace que nos sucedan situaciones adversas que pensamos que vienen de afuera, y como son repetitivas creemos que hay una especie de mala suerte que nos persigue, y no nos damos cuenta de que somos nosotros los que las provocamos desde nuestro interior. Mientras no cambiemos la causa interna, así vayamos a otro lugar del mundo, hagamos lo que hagamos en el mundo externo, la adversidad no cambia. Y recíprocamente, cambiando la causa interna, cambia automáticamente todo el medio que nos rodea. Por eso decimos que el tema de las Kleshas es una psicología profunda del Yoga.

Todos tenemos Kleshas. A veces pueden estar en estado latente, o sea muy débil o inactivo, pero pueden desarrollarse y tener una actividad mucho más notoria.

AVIDYA : es la ignorancia o ceguera fundamental que consiste en creer que todo se reduce al plano físico, y no ver nada más allá de él.

Patanjali le dedica dos Sutras a Avidya. El Nro. 4 dice: “Avidya es la fuente de las demás Kleshas, ya estén en condición latente, atenuada, alternante o desarrollada”. Esto significa que es el Klesha fundamental, el que empieza primero, que está vinculado a los otros, y que todos los Kleshas forman un solo cuerpo interrelacionados entre sí.

El Sutra Nro. 5 dice: “Avidya es el resultado de tomar lo no eterno, impuro, doloroso y no Atman, como si fuera eterno, puro, bueno y Atman.” O sea que surge por confundir a las situaciones transitorias tomándolas como si fueran eternas, a los elementos perecederos del plano físico como si fueran de naturaleza divina como el Atman, y a las situaciones que producen dolor como si fueran buenas. 

Esta confusión se debe a que el Atman, que es ilimitado en sabiduría, tiempo y espacio, tiene que manifestarse a través de las posibilidades limitadas del cuerpo, y la única forma en que puede vibrar en esa frecuencia es “olvidando” todos los conocimientos superiores que posee, porque no pueden ser expresados ni entendidos por la mente racional. Así se va identificando o fusionando con el cuerpo, va entrando de olvido en olvido y se va introduciendo cada vez más en Avidya. Pero llega un momento en que el Atman empieza a tener algún recuerdo o reminiscencia de su vida superior, entonces comenzamos a tener alguna inquietud y atractivo por la vida espiritual o metafísica, empezamos a hacer un trabajo interno, a ampliar nuestra conciencia, y el Atman de nuevo va creciendo y recuperando toda esa sabiduría olvidada, pero ahora integrado a un cuerpo, mente y emociones, de manera que todo el conjunto evoluciona: el Atman enseñando a la materia a obedecerle, y el cuerpo aprendiendo a asociarse armónicamente a ese Atman, de modo que poco a poco se va instalando la semilla divina en el plano físico y se va expandiendo el nivel del Cosmos.

En muchas personas el Atman está muy adormecido y limitado por la mente racional. Esta confusión nos lleva a perder de vista el Orden Cósmico y todo lo trascendente, así dejamos de ver el lugar de las causas y de percibir el sentido y la belleza de la vida. Todo esto trae una pérdida de interés por los valores profundos, y genera angustia que se quiere tapar buscando refugio en la adquisición de bienes materiales. 

ASMITA : deriva de la raíz sánscrita “asmi”, que significa literalmente “yo soy”. Es la identificación de la conciencia (el conocedor) con el vehículo por medio del cual se expresa (el vehículo del conocimiento) y con lo que se quiere conocer (lo conocido).

Cuando la conciencia queda atada por las limitaciones de Avidya vamos perdiendo el contacto con la parte trascendente del mundo que nos rodea. Al ir identificándonos cada vez más con la materia, también perdemos contacto con la parte superior que tenemos dentro nuestro. Así vamos poniendo nuestra seguridad cada vez más en las cosas materiales y comenzamos a suponer que cuantas más cosas poseemos, más posibilidades tenemos de salir de nuestros inconvenientes, entonces acumulamos cosas materiales a las que les damos mucho valor, impulsados por el dinero y el poder, y nos vamos aferrando a nuestros bienes hasta que terminan por transformarse en algo imprescindible.

Al ir avanzando Asmita nos aferramos también a las personas, viviendo los afectos de manera posesiva y considerándolos como una propiedad privada. Es el caso de la persona que pone excesivos límites a su esposa e hijos, que no quiere prestar ni compartir nada por temor a perderlo, porque si pierde algo se siente como si le faltara una parte de su vida. Todo esto lo va llevando a una terrible dependencia y angustia, llenándolo de ansiedad y miedos. Asmita se relaciona también con el ahogo y la asfixia, se somatiza con los resfríos y las afecciones crónicas de las vías respiratorias.

RAGA : es el excesivo atractivo por los placeres inmediatos, es creer que lo que deseamos es lo que necesitamos. 

Al estar muy enganchados en Maya (la mágica y divina ilusión), muchas veces no nos damos cuenta de lo que necesitamos, de lo que nos haría sentir bien. Necesidad es lo que resuelve algún problema en nuestras vidas, es aquello que, si lo tenemos, nos haría sentir plenos y autorrealizados, favoreciendo nuestra evolución. Deseo es cualquier cosa que nos atraiga. No siempre lo que deseamos es lo que necesitamos. Tomemos por ejemplo el caso de un fumador: él puede tener enormes deseos de fumar, y al estar en Raga piensa que eso es lo que necesita. Cuando se siente angustiado, al fumar le va a bajar un poco su angustia, entonces cree que eso le hace bien, pero como no lo va a satisfacer plenamente porque no es lo que realmente necesita para estar armónico, la angustia le vuelve otra vez, entonces simplemente vuelve a fumar para sentirse mínimamente bien, y así se va generando una verdadera adicción.

La persona que está en Raga suele ser una eterna disconforme, muy acelerada. Busca cada vez más cosas y se satisface cada vez menos. Trata de aturdirse con todo lo que excite intensamente los sentidos y las emociones.

Las satisfacciones por excitación son compulsivas y rápidas, tienen que ver con el estímulo de los sentidos, por ejemplo los juegos de azar, correr carreras de autos, tomarse un vaso de whisky, etc. Son buenas si están acompañadas de otras cosas serenas, profundas, como por ejemplo caminar serenamente por un bosque apreciando la naturaleza, escuchar una buena música que mueva cosas internas, meditar o disfrutar profundizando algún estudio o investigación.

Quien está en Raga sólo tiene satisfacciones por excitación, impaciente y nervioso no tiene paz de espíritu. Al buscar cada vez más esa excitación para bajar su angustia, empieza a entrar en una aceleración que no le permite detenerse a pensar ni profundizar en nada, ni compartir una conversación con un amigo, no puede disfrutar de las pequeñas cosas, así va superficializando cada vez más su vida.

DVESA : es el excesivo rechazo a personas o cosas. Se manifiesta cuando una persona desconfía de todos, encuentra defectos en todas las personas que lo rodean, o nadie le cae bien. Esto sucede porque el aspecto que rechaza en sí mismo lo proyecta hacia afuera, en los demás. Es una confusión que surge por poner afuera aquello que no aceptamos en nosotros mismos, que se manifiesta de tres maneras distintas:

– Los demás, por su actitud, nos recuerdan aquello que no soportamos en nosotros mismos.

– Lo que rechazamos en nosotros lo ponemos en los demás. En realidad tratamos de escapar de algo que tenemos adentro y que nos produce angustia, entonces lo proyectamos hacia los demás y así intentamos tomar distancia.

– Irradiamos una energía que no soportamos, de manera que los demás reflejan esa energía y la traen de vuelta, entonces creemos que esa mala onda viene del otro, pero en realidad somos nosotros quienes la estamos transmitiendo.

 En los tres casos vemos en el otro lo que rechazamos en nosotros mismos. De esta forma vamos tomando distancia de los demás, nos vamos aislando y huyendo, alejándonos de todo lo que nos rodea.

Si una persona está dominada por Raga y Dvesa, no sólo corre hacia el placer inmediato, que lo deja más vacío que antes, sino que también corre huyendo de lo que le causa rechazo, porque en realidad proyecta cosas de su interior. Ese proceso de atracción-repulsión, de escapar hacia un lado y correr hacia otro, le va produciendo una sensación de miedo, de persecución y de falta de paz.

ABHINIVESHA : es el excesivo miedo a la muerte, y también el exagerado apego a la vida. Al tener tal miedo a la muerte se empieza a tener miedo a todas las cosas que pudieran producir muerte (por ejemplo ir de viaje) y aparecen todo tipo de pequeños miedos relacionados. El problema es que se toma a la muerte como la aniquilación total del ser, cuando en realidad es una transición, es lo que produce un pasaje de una vida a otra, y todo lo que está vivo tiene que morir. No es la contrapartida de la vida, sino del nacimiento, porque éste es una transición desde un lugar hacia este plano físico, mientras que la muerte es la transición opuesta desde el plano físico nuevamente hacia ese lugar.

Sabemos que los miedos atan, frenan, nos impiden actuar con libertad, así que quien esté en Abhinivesha suele ser una persona amargada, muy preocupada por todo, le resulta muy difícil disfrutar de las cosas, siempre aprensiva y desconfiada, y no se permite nada nuevo.

Si, como expresó Patanjali, todas las Kleshas están conectadas y Avidya es su raíz, Abhinivesha es el fruto o expresión final de esta cadena de causas y efectos que comienzan con Avidya.

Cómo salir de las Kleshas : si bien salir completamente de las Kleshas es muy difícil, sí se las puede atenuar. Una vez que detectamos cuál de ellas es nuestro punto débil, tratamos de compensar esa debilidad: si es Avidya, con aquietamiento y meditación que nos permita ver lo trascendente. Si es Asmita, practicando el desapego. Si es Raga, conectándonos con la naturaleza o con aquello que nos permita profundizar en nuestra vida. Si es Dvesa, aceptando a los demás como son y tratando de corregir en nosotros mismos aquello que nos disgusta tanto en los otros. Si es Abhinivesha, reflexionando en lo ilusorio de la muerte y cómo ese miedo se dispersó en muchos otros miedos.

La práctica del Yoga nos lleva de lo ilusorio a lo real. El aquietamiento mental y la meditación nos facilitan ver el aspecto trascendente de la vida, nos  permiten percibir que somos parte del Todo, y que el Todo es parte nuestra. 

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